Chistes de Animales

Un burro y un mono quedan perdidos en la selva y a los meses
deciden "turnarse" para satisfacer sus necesidades sexuales.
Primero le toca al mono y se ubica por detrás del burro, quien
voltea y pregunta:
¿Qué estás haciendo, monito?
Me estoy untando vaselina para no hacerte daño
Llegado el momento el burro se ubica detrás del mono, quien voltea y
pregunta:
¿Qué estás haciendo, burrito?
Me estoy untando mentol
¿Y para qué? insiste el mono.
Para refrescarte la garganta

Tres amigos se pierden en la selva y son encontrados por unos
caníbales. Pero los salvajes ofrecen perdonarlos si cada uno traía
de la jungla diez frutos de un tipo determinado de fruta.

El primero de los amigos llegó con mangos y el jefe de los canibales
le ordenó que se los metiera uno por uno por el trasero. Pero si
hacía algún gesto con la cara se lo comerían en el acto.

Comenzó a introducirse los mangos y cuando iba por el cuarto el
hombre no aguantó el dolor y comenzó a llorar. Los caníbales lo
rodearon y se lo comieron enseguida.

El segundo de los tipos llegó con unas naranjas y fue sometido a lo
mismo que el anterior. El hombre respiró profundamente y se fue
introduciendo las naranjas poco a poco si hacer ningún gesto con la
cara, pero cuando iba por la novena naranja estalló en carcajadas.

Ya casi terminabas ¿Qué te pasó? preguntó sorprendido el jefe de
los caníbales.

Jefe, no puedo evitar reír, imaginándome la cara de mi otro amigo…
¡El pobre trae piñas!

Un día, cierta comisión institucional visitó cierta cochinera.
¿Y qué le da de comer usted a estos cerdos que están tan hermosos?
le preguntaron al criador de cerdos.
La mejor cosecha de frutas y hortalizas que pueda conseguir
respondió el cochinero.
Señor, entonces debemos multarlo con 20 mil dólares dice el
presidente de la comisión ¡Nosotros somos de la UNICEF y no es
posible que con tantos niños hambrientos en el mundo usted le de
comer así a estos cerdos!
Pasaron unos meses y llegó otra comisión a visitar la cochinera.
¿Y qué le da de comer usted a estos cerdos que están tan hermosos?
le preguntaron al criador de cerdos.
Pura porquería, señor. Sólo los desechos que tenemos en la casa
respondió el hombre recordando la multa anterior.
Señor, entonces debemos multarlo con 30 mil dólares dice el
presidente de la comisión ¡Nosotros somos de la Sociedad Protectora
de Animales y no podemos tolerar que usted maltrate a estos cerdos
con ese tipo de comida!
Un par de meses después llegó otra comisión de visita a la granja de
cerdos.
¿Y qué le da de comer usted a estos cerdos que están tan hermosos?
le preguntaron al criador de cerdos.
Mire, señor respondió el pobre tipo, recordando las multas ¡Yo
sólo le doy 10 dólares a cada cerdo y cada uno decide lo que compra
para hartarse!

¿Por qué tienes esos ojos tan grandes? pregunta la abuelita.
Para mirarte mejor respondió el lobo.
¿Y por qué tienes esas orejas tan grandes?
Para oirte mejor...
¿Y por qué tienes esa narizota tan grande?
Para olerte mejor...
¿Y por qué tienes el pajarito tan pequeño?
¡Ah, no! exclamó el lobo ¡Eso si que no estaba en el guión!

El par de compadres corrían por el campo, huyendo de la guardia, y
se encuentran con un rebaño de ganado:

¡Compadre! dice uno Vamos a disfrazarnos de vacas y nos
escondemos entre el ganado.

El otro accede y al rato caminaban disfrazados entre las vacas:

Apriete el paso, compadre

Está bien, compadre

Apriete el paso, compadre

En eso estoy, compadre

Apriete el paso, compadre

Sí, compadre, en eso estoy

Apriete el paso, compadre

¡Ya, compadre! ¡Ya no puedo ir más rápido!

Bueno compadre, está bien. Entonces apriete las nalgas porque nos
persigue un toro.

El mago de aquel crucero estaba haciendo su show de ilusiones, pero
había un loro en el barco que lo estaba saboteando.
El mago sacó un conejo del sombrero y el loro enseguida dijo:
Trrruuua, lo tenía escondido en la manga, lo tenía escondido en la
manga
El mago desapareció una carta y el loro enseguida comezó a decir:
Trrruuua, la escondió en el bolsillo, la escondió en el bolsillo
El mago apareció un ramo de flores y el loro enseguida dijo:
Trrruuua, lo tenía debajo de la mesa, lo tenía debajo de la mesa
Así fue todo el show de magia. Todas las ilusiones que el mago hacía
eran descubiertas y saboteadas por el loro.
De pronto hubo un maremoto, el barco se hundió y los únicos
sobrevivientes fueron el mago y el loro, quienes terminaron en una
isla desierta.
Pasaron una semana sin hablar pero el loro no aguantó más:
Oye, mago, está bien Me rindo ¿Dónde escondiste el barco?

El inocente extranjero nunca había visto un loro pero en su tierra
le habían recomendado mucho que comprara uno para que le hiciera
compañía.
El tipo llega a la tienda de animales y el vendedor, que no tiene
loros en ese momento y se da cuenta de la ignorancia del hombre, le
muestra un buho.
¿Y este loro habla? pregunta el extranjero señalando al buho.
Sí, claro, pero usted tiene que enseñarlo responde el pícaro
vendedor.
El extranjero se lleva su pajarraco y a los quince días vuelve a
pasar por la tienda de animales.
Buenas, señor saluda el vendedor ¿Cómo le va con el loro? ¿Ya
habla?
No, aún no habla responde el extranjero ¡Pero presta mucha
atención!